Por favor espere ...
Servimos en salud mental
OBSOLESCENCIA PROGRAMADA

martes 17 de enero de 2012, 11:02:21 PM

 

 

En un programa de la televisión española del año pasado cuentan la historia de la bombilla mas vieja del mundo que cumplió cien años encendida en el cuartel de bomberos de un pueblito de USA y de cómo hace unos ochenta años se creó Phoebus, el cartel de productores de bombillas que se formó con la intención de lograr que todos los fabricantes hicieran bombillas que no superaran las mil horas, para “estimular la producción industrial de bombillas”  y con bastante perspicacia ponen sobre el tapete la idea de que este grupo mafioso que nos vendió bombillas de mil horas como si fueran lo máximo, son los mismos que nos venden cosas que se acaban en un dos por tres, porque quieren nuestro dinero.

 

Algunos autores están despotricando contra el sistema económico que incentiva el consumo desaforado como método para crear relaciones comerciales y estimula el crecimiento de las empresas que producen implementos y utensilios cada vez  más desechables y con menos potencial de uso a largo plazo. Y el público también se queja: todos los días oigo a mi mamá quejarse porque las cafeteras, las licuadoras,  los refrigeradores y demás cosas que usa en la cocina, duran menos. Echa de menos las marcas que duraban eternidades y que nunca debían cambiar piezas porque nada se dañaba.

 

Al pensarlo despacio, me doy cuenta que la mayoría de esas marcas desaparecieron por esa razón: cuando creaban armatostes que jamás se dañaban llegaba el momento en que todas las personas que podían adquirir la cafetera ya la habían comprado y ninguno necesitaba más de ellos hasta veinte años después cuando tocaba hacer el regalo de bodas a los hijos o a los sobrinos. Todo ese tiempo sin que alguien de la familia comprara nada eran inaguantables para esas marcas perfectas. 

 

Algunos se las apañaban con unos repuestos que les servían para ir tirando, pero los que finalmente se apoderaron del mercado fueron los que convirtieron sus productos en elementos que permiten el cambio de piezas cada cierto tiempo  para continuar funcionando  o crearon artefactos desechables que requerían cambiarse cada vez más rápido y la velocidad con la que se cambian tiene una relación directa con el tamaño de la empresa.

 

La publicidad además ayudaba mucho, porque la gente era instada a comprar cosas que tenían una ventaja baladí sobre los que uno tenía, como los celulares que con cierta frecuencia prometen nuevas funciones que no sabemos manejar y no son importantes para la función esencial de comunicarse.

 

Mis sospechas de un complot para hacernos comprar cosas empezaron a hacerse realidad cuando observe en la prensa que el numero de autos nuevos que se venden cada año es cada vez mayor, pero se hicieron realidad cuando observe que el concesionario de autos frente al que paso todos los días, para ir al trabajo, aumentaba de tamaño pero que la ampliación mayor no era la vitrina de los autos sino el área del taller y repuestos, que adquirió el tamaño de varios campos de futbol, muy diferente al taller de la esquina donde mi abuelo llevaba su jeep modelo 54 a cambiarle el aceite o las bujías.

 

El asunto toma visos de intriga internacional cuando veo a mis hijas adolescentes usando las mismas cosas que vestía mi hermana hace veinte años, pero que jamás se atreverían a sacar las cosas del closet donde las dejo mi hermana en perfecto estado.  Nunca me había preocupado pero encontré que la mayor diferencia es el ancho de la bota del pantalón, el tipo de tacón del zapato o el color de los aditamentos, pero cuando miro los desfiles que supuestamente están mostrando los últimos alaridos de la moda, me parece estar dando la vuelta al péndulo y regresando al mismo sitio de donde partí hace muchos años.

 

Me están vendiendo las mismas cosas que yo tire hace muchos años. Me ofrecen drogas novedosas y mas caras diciéndome que son mejores que las anteriores, pero solo han adicionado un nuevo empaque y aumentado el precio. El teléfono móvil que me vendieron hace un año ya esta desactualizado. El computador que me regaló mi hermana hace un año saca un mensajito en cuanto lo enciendo en el que me dice que la batería esta llegando a su  fin y cuando llamo a la fabrica me dice que me pueden enviar la batería nueva pero que no me garantizan cuanto dure el repuesto y que por el doble del valor de la batería puedo comprar un computador nuevo.  

 

Aggghhh… Que dolor de cabeza, pero cuando abro mi mesa de noche encuentro que los analgésicos superaron la fecha de vencimiento.

 

Uno de mis pacientes, Don Alvarito Payan, excelente personaje, hombre amable y  divertido, hace muchos años ingresó a mi consultorio y me dijo: “el médico internista me informó que tengo cirrosis hepática y que me quedan dos meses de vida. Yo en consecuencia pedí un sacerdote y mire donde me han mandado”.

 

Hice caso omiso del comentario y empecé a revisar la hoja clínica, pero como no encontraba nada que me pudiera servir para ese diagnostico, decidí esperar a ver donde me llevaba la historia. El señor, abstemio toda su vida, había sido invitado  a una reunión de despedida por su jubilación y sus compañeros le dieron el licor suficiente para embriagarlo hasta devolverlo convertido en un guiñapo, tras lo cual procedieron a dejarlo en la puerta de su casa.

 

No recordaba cómo, pero logró entrar  sin ser visto y después de dormir la juma toda la mañana, se despertó con el peso de la culpa acumulada acompañado de todos los síntomas de un guayabo negro que lo hicieron ir rápidamente al médico, en compañía de su preocupada esposa.

 

El médico lo evaluó de forma conspicua y conceptuó que alguien abstinente por sesenta años que se había embriagado de esa forma,  podía haberse ocasionado una lesión hepática grave y que como tal era mejor que no volviera a tomar, por el riesgo de “una cirrosis”.  Al preguntarle don Alvarito en su ingenuidad por este diagnostico tan ominoso, le informó que era una enfermedad  incurable en la que las personas se ponían amarillas y luego morían en medio de agudos dolores.

 

“Don Álvaro: no hay que creer todo lo que dicen los médicos” le dije, con mi mejor sonrisa. Durante dos horas traté de explicarle que no tenía una cirrosis y que el amarillo es un bonito color pero que en el cuarto de baño con una bombilla común de las de mil horas, todos nos veíamos pálidos.    El señor salió bastante alegre del consultorio pero dos meses después llegó con la misma preocupación. 

 

“Aquí, preparándome para el viaje”. Lo felicité por ser tan precavido, pero le solicité que hiciera ejercicio físico, que saliera de viaje, que fuera a cine, que hiciera el amor en vez de estar preocupándose  y le di las gracias por una gran caja de galletas caseras de la que dieron cuenta mis hijas en menos de dos días.

 

“Ultimando los preparativos” me dijo la tercera vez mientras me entregaba las consabidas galletas. Yo había optado por el método Patch Adams porque todos mis esfuerzos por lograr convencerlo de su error eran vanos, así que intenté seguir la corriente con el mínimo de pérdida de compostura “Bueno, pero trate de no alistar muchas cosas porque me han contado que la máquina de revisión de equipajes es bastante estricta”. 

 

“Don Alvarito, pórtese bien con su señora porque me han informado que Juan Pablo II acaba de clausurar el purgatorio”. “Don Álvaro, cuídese al cruzar la calle porque es mejor partir de la casa y no de cuidados intensivos” “don Alvarito, mis hijas le mandan a decir que si piensa morirse este mes haga el favor y nos deje en el testamento la receta de las galletas”, “don Alvarito, no me asuste. Si piensa llegar tarde avíseme  por favor”. 

 

Diez años después, Don Alvarito faltó por primera vez a su cita bimensual el año pasado y decidí llamar a la casa. La esposa me saludo y me dijo que él estaba muy apenado pero que lo habían tenido que hospitalizar y que pedía que lo fuera a ver. La señora no quiso darme mayores detalles por teléfono y yo seguí en mi consulta con alguna desazón.

 

Esa noche tuve turno en otra clínica y no pude visitar al paciente. En la mañana llamé al servicio, me dijeron que estaba en cirugía y que iba a ser trasladado a la unidad de cuidado especial donde no podía recibir visitas.     

 

Tres días después, una enfermera me dijo que lo iban a trasladar  a un cuarto general y que allí si podía visitarlo.  A eso de las diez de la noche me acerque al centro médico, con pasos cortos  y mirada al piso.  La sala ya estaba a oscuras y  los pocos pacientes que estaban despiertos me miraban con curiosidad. Yo me acerqué con cuidado para ver al hombre delgado y apariencia débil que dormía.

 

“Hola don Álvaro, buenas noches”, se me ocurrió decir, “Hola doctor, aquí esperándolo”, dijo él, “¿Y cómo ha estado?”, dije dando papaya, “alistando las maletas, doctor”. Me quedé callado un rato, sin saber que decir, hasta que el hombre me dijo “¿Usted cree que ya estoy preparado?”. “Si don Álvaro, Usted ya tiene pasaporte, y  visa múltiple. Puede pasar a su casa cuando quiera porque lo sacaron de la unidad especial” dije, intentando repetir el juego. Permanecí sentado junto a la cama en la silla plástica del acompañante por algunos minutos, luego me dijo “Medico, debe estar cansado, vaya a dormir”. Yo  me levante y le di la mano emocionado.

 

Ya estaba cruzando el vano de la puerta, cuando me llamó.  Yo volteé a mirarlo y parecía cada vez mas pequeño. “Doctor, las galletas las venden en la esquina de su consultorio”.

 

Esa noche llegué tarde a casa y me tomé, sin pensarlo mucho, las aspirinas vencidas que tenia dando vueltas en la mesa de noche.

 

  

Publicado por Ivan | 1 comentario

Comentarios

Debe haber iniciado sesión para dejar un comentario

  • Nelmy dijo:

    Que buen escrito, en ocasiones muy necesario el ver las cosas de otra forma, Gracias

    Vie 20 Ene 2012 00:08:54 COT

Más artículos
Usuario: Contraseña:
¿Olvidó su contraseña?
Nombre: Apellidos: Usuario: Contraseña: Verificar contraseña: Correo electrónico:
Terapeutas conectados
En este momento no hay terapeutas disponibles en línea.

Para ser atendido en línea, seleccione el número de sesiones y el psicoterapeuta de su preferencia.

Sesiones
Psicoterapeuta
Frase célebre

Para llevar a cabo grandes empresas hay que vivir como si nunca se hubiera de morir.

Marqués de Vauvenargues

Grafiteros
  • Facundo: Camina o te alcanza la Parca http://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/news/fullstory_150458.html#.VMKSDoJeJx
  • kitayama: Expresar la ira es malo para los gringos y excelente para la salud de los japoneses
  • Mion: Ahora resulta que hacerse pis en la cama es el medidor de depresión: si te cascan te deprimes, si no lo hicieron, te salvas
  • Glass: No seas plástico, regresa al envase retornable
  • nietzche: Segun la mitologia cristiana, hoy 22 de octubre dios creo el mundo. Me gustaria saber quien y como pudo verificarlo
Saludo
Encuestas

Dado el creciente interés en el tema de la felicidad, nos preguntamos: ¿Cual de estas cosas te haría mas feliz?

Ganar la lotería
Tener un trabajo estable
Ser correspondido en el amor
Vivir muchos años
Resultados
Síganos
© 2017 Alféizar - Todos los derechos reservados
Desarrollado por FELINUX LTDA